Los negocios en Bolivia del empresario Gill Ramírez

Durante mi gestión como senador, denuncié con pruebas y argumentos que en el gobierno del Presidente Evo Morales Ayma ha desarrollado un modelo de protección, de favorecimiento y de corrupción. La lista es larga, beneficiando a propios o “agradeciendo” a ajenos —como hoy se destapa el contubernio con OAS.

Las contrataciones directas favorecen a grupos e individuos vinculados a los grupos de poder del propio gobierno, entre ellos el empresario paraguayo-venezolano Carlos Gill Ramirez. Distintos y diversos negocios con beneficios importantes gracias a su estrecha relación y clara influencia personales con el entorno del Presidente Morales Ayma y con éste mismo.

Carlos Gill Ramírez es dueño de los periódicos paceños La Razón y Extra; participa accionariamente en la empresa Cotienne S.A., subcontratada para la construcción de la red de teleféricos en La Paz y El Alto y, también, en la construcción de obras civiles para la Planta Separadora de Líquidos de Río Grande y la instalación de 13 radares de la empresa Thales Air Systems S.A.S. Él se autodefine como el “ideólogo e impulsor” del Tren Bioceánico ya que posee el 50% en el capital social de las Empresas Ferroviarias Andina y Oriental (las únicas empresas capitalizadas durante los años 90 que no han sido nacionalizadas por el gobierno del Presidente Morales Ayma), a partir de las cuales ha desarrollado una red de inversiones en Brasil, Argentina y Paraguay para cubrir el área que ocuparía el Tren Bioceánico.
Gill el Empresario favorito del MAS-1
La investigación aclaró que el mecanismo gubernamental de favorecimiento incluye un sistema de subcontrataciones, representaciones y tercerías, cuyo objetivo final es ocultar la verdadera identidad de los allegados y actuar con ventaja e impunidad, demostrándose que el sistema de contrataciones directas está destinado, única y exclusivamente, para favorecer a determinados grupos y personas.