DISCURSO DE ÓSCAR ORTIZ EN EL CIERRE DE CAMPAÑA DEL 16 DE OCTUBRE EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA

UN CAMBIO DE ERA

EL CAMBIO VERDADERO

Buenas noches Santa Cruz.

Hemos llegado al final de la campaña más larga de la historia de Bolivia.
Una campaña que ha servido para comprobar que hay en Bolivia una nueva generación que pide paso, y una vieja clase política que se resiste a marcharse.
Somos una candidatura nueva, una propuesta nueva, un partido nuevo, que le grita a Bolivia que lo viejo ya no sirve, que hay otro modo de hacer política.
Somos el cambio de Bolivia después de un proceso de cambio fracasado.
Es tiempo de un cambio nuevo, un cambio honesto, un cambio verdadero.
Pero no para volver atrás, no para volver al pasado; es tiempo de que esa generación que gritó no en las calles, lleve ese grito a la presidencia de Bolivia.
Y eso es lo que les propongo hoy; un cambio que nace de la gente; de la gente de verdad, de la que trabaja cada día para sacar a su familia adelante; de la que le cuesta llegar a fin de mes; esa es nuestra gente.
La vieja política nos tiene miedo, nos ataca, dice que somos funcionales, sólo para conservar sus privilegios; los privilegios de una vieja clase política que se ha repartido el poder en lo que va de siglo, y que se apoyan mutuamente para impedir un cambio que los devuelva definitivamente al pasado.
Pero les voy a decir una cosa, este Cambio es imparable.
Porque somos un País nuevo, que no quiere seguir siendo gobernado ni por la vieja política ni por los viejos políticos.
Y vamos a renovar la política de Bolivia.
Si algo ha mostrado esta campaña, es que la vieja política tiene demasiados elementos en común, por muy distinta que sea ideológicamente; es una política de camarillas, una política oscura, una política que no duda en usar el cinismo y la mentira, que compra voluntades, que baja candidatos, que se alía con los que desprecia para acabar con el adversario.
Nosotros no; como ha dicho mi esposa, no, no y no; nosotros tenemos principios, tenemos valores; y sin esos principios y esos valores, no hay cambio verdadero.
Somos un país que quiere cambiar; un País que tiene hambre de cambio; que lleva demasiados años viviendo de ideologías viejas, con una economía vieja, con unos servicios públicos viejos.
Bolivia necesita un cambio que la modernice, que la suba al tren del futuro. Pero no puede volver atrás. Este es definitivamente un cambio generacional, por mucho que no quieran comprenderlo algunos.
Hay que renovar la política de Bolivia. Hablo de los contenidos de la política, de las formas corruptas de la política, del dinero oculto, de la ausencia de transparencia.
Si queremos cambiar Bolivia hay que comenzar por cambiar a los políticos que nos gobernaron hasta ahora.
Pero no basta cambiar uno por otro, hay que cambiarlos a todos.
Este puede ser un cambio de presidente o un cambio de era para Bolivia, a ustedes les toca decidir.
A Bolivia no le basta con cambiar de Presidente, necesita un cambio de era, necesita entrar definitivamente en el Siglo XXI.
Podemos seguir donde está o entrar en una era marcada por la honestidad, la seguridad y el progreso. Y esa nueva era solo podemos construirla nosotros.

El proyecto del MAS está agotado
Hace tiempo que los bolivianos sabemos que el proyecto de MAS está agotado, que el MAS no va a cambiar Bolivia; que Bolivia saldrá del gobierno de Evo igual que entró, siendo un país pobre y subdesarrollado.
Igual que salió del gobierno de Mesa ¿Qué cambió Mesa cuando fue presidente? Nada!
El problema no es sólo el masismo; es también lo que dio origen al masismo. El masismo fue el fruto de una política vieja que se resiste a desaparecer.
Cuando hablo de un cambio de era, me refiero a que Bolivia necesita una regeneración de todo este ciclo; pero no se puede regenerar sin renovar.
El continuo intento de los viejos políticos de volver a la política es un impedimento tan fuerte para la regeneración como el propio masismo.
Los viejos políticos no pueden regenerar la política, porque son parte de ella.
La respuesta al agotamiento del MAS sólo puede ser la renovación, no el pre-masismo.
Mesa es parte del pre-masismo, y ahora quiere ser el pos-masismo: no se pueden ser las dos cosas.
Los gobiernos de Goni y de Mesa fueron la entrada al masismo y no pueden ser la salida.
Un cambio de era no se produce caminando hacia el pasado, se produce, al contrario, cuando definitivamente dejamos atrás todo lo que ha servido para construir y sostener el pasado.

El MAS, Mesa y Santa Cruz
Llevamos demasiados años viviendo en esta absurda confrontación. El conflicto entre oriente y occidente es un conflicto ficticio, creado desde los gobiernos centrales para estigmatizar y controlar el poder de las regiones.
Morales y Mesa tienen ese complejo; creen que si permiten que Santa Cruz tenga poder no podrán controlarnos, y por eso estimulan la confrontación para impedir que los Departamentos, y especialmente Santa