Quien gano las elecciones

Pasadas las elecciones subnacionales del 29 de marzo de 2015, se ha debatido mucho quien las ganó. El MAS y el gobierno, Evo Morales y García Linera, argumentan que las ganaron porque tienen el mayor número de alcaldías y porque son partido que logró mayor número de municipios y de gobernaciones. En mi opinión, el MAS perdió las elecciones porque fue derrotado en el voto popular. Sus candidatos a gobernadores obtuvieron 1,908,605 votos, 750,305 menos que los candidatos opositores que alcanzaron a 2,658,910 sufragios.
Al final de cuentas, si la decisión de fondo que se debe tomar en Bolivia en los próximos cinco años es la habilitación o no para la reelección indefinida de Evo Morales, lo que cuenta es el voto popular, no el número de municipios. Desde esta perspectiva, el MAS perdió las elecciones porque la suma del voto obtenido por sus candidatos alcanza al 41.8% del voto, lejos del 50% más uno que necesitan para modificar la Constitución.
No sólo ello, el MAS perdió en los Departamentos de La Paz y Santa Cruz, que concentran más de la mitad de la población boliviana. Sin ellos no se puede ganar ninguna elección nacional. También, fue derrotado en las principales ciudades del país, Santa Cruz de la Sierra, La Paz, El Alto, Cochabamba, además de capitales de departamento como Tarija, Oruro, Trinidad y Cobija. Las otras capitales que ganó como Potosí y Sucre, lo hizo por pocos puntos y el voto opositor sumado es superior.
En el caso de las gobernaciones, el MAS evitó la segunda vuelta en Chuquisaca, con la complicidad escandalosa del Tribunal Electoral para no correr el riesgo de que, en la segunda vuelta, la oposición consolidara una mayoría de cinco departamentos opositores. En el caso del Beni, las elecciones parten sobre la base viciada de la inhabilitación de 228 de candidatos de Unidad Demócrata, en una decisión que constituyó una violación inaudita de los derechos políticos de estos ciudadanos y sus electores, que cuestiona profundamente la vigencia de la democracia en Bolivia.
Se podrá argumentar que Evo no era el candidato, pero en todos los casos actuó como tal. En el presumible referéndum por la elección tampoco será el candidato directo y hoy existen muy buenas condiciones para que la población rechace esta reforma constitucional, como ya hizo la mayoría de los votantes con los candidatos masistas en las últimas elecciones. Esa es la verdadera discusión de los próximos meses.

Oscar.